Firmar un PDF con tu firma a mano
Dibuja tu firma, colócala donde quieras y descarga el documento firmado. El PDF no se sube a ningún servidor: si es un contrato, eso es justo lo que quieres.
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Abriendo el documento… la primera vez tarda un poco más.
No se ha podido abrir el PDF.
Tu firma
Dibújala aquí con el ratón o el dedo.
Documento
100 % privado — tu documento y tu firma se procesan en tu dispositivo y no se suben a ningún servidor. Tu firma tampoco se guarda.
Qué es esta firma, exactamente. Una firma dibujada sobre un PDF es una firma electrónica simple. Es válida y vale para el día a día, pero es la de menor fuerza probatoria: no acredita por sí sola quién firmó ni que el documento no se haya cambiado después. No sustituye a la firma cualificada que exigen la Administración, las notarías y algunos contratos, y que necesita certificado digital. Esto no es asesoramiento legal.
Cómo funciona
Tres pasos, y el documento no se mueve de tu ordenador.
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Suelta el PDF
Se abre dentro del navegador y verás sus páginas. No se envía a ningún servidor ni queda guardado en ninguna parte.
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Dibuja tu firma
Con el ratón, el dedo o un lápiz digital. Se recorta sola y queda con el fondo transparente, sin recuadro blanco.
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Colócala y descarga
Arrástrala a su sitio, ajústale el tamaño y descarga el PDF firmado. El texto del documento sigue siendo texto.
Qué firma es ésta y cuándo te vale
Es la pregunta importante y casi nadie la contesta con claridad, así que vamos con ella antes que con nada.
El reglamento europeo eIDAS reconoce tres niveles de firma electrónica, y la diferencia entre ellos no es de calidad sino de qué puede demostrar cada una:
- Simple. Desde escribir tu nombre al final de un correo hasta dibujar tu firma sobre un PDF, que es lo que hace esta herramienta. Es válida —la ley no rechaza una firma por ser electrónica— pero no acredita por sí sola quién firmó.
- Avanzada. Identifica de forma única a quien firma, está bajo su control exclusivo y permite detectar si el documento se ha cambiado después.
- Cualificada. Una avanzada hecha con un certificado emitido por un prestador cualificado. Es la única que la ley equipara a la firma manuscrita.
La consecuencia práctica: si alguien discute tu firma simple ante un tribunal, la carga de demostrar que es auténtica recae sobre ti, y tendrás que apoyarte en lo que la rodee —el correo con el que la enviaste, la conversación previa, los actos posteriores de la otra parte—. Eso no la deja sin valor, pero sí la deja en el nivel más bajo.
Para qué sirve de sobra: devolver un presupuesto conforme, un acuerdo entre conocidos, una autorización interna, un parte, una hoja de reclamaciones, la mayoría del papeleo cotidiano en que las dos partes están de acuerdo y sólo hace falta constancia.
Para qué no te vale: trámites con la Administración, escrituras ante notario, hipotecas, ciertos contratos laborales y cualquier sitio donde te pidan certificado digital, Cl@ve o DNI electrónico. Ahí hace falta una firma cualificada, que no es una imagen sino un certificado emitido a tu nombre.
Por qué importa que no se suba a ningún sitio
Casi todas las alternativas gratuitas para firmar un PDF funcionan igual por dentro: subes el documento a un servidor, allí se procesa y te devuelven el resultado. Funciona, pero significa que tu contrato, tu nómina o tu acuerdo de confidencialidad han estado en un ordenador ajeno, sujetos a la política de retención de alguien a quien no conoces, y a menudo en otro país.
Aquí no ocurre. El PDF se abre, se dibuja en pantalla y se vuelve a escribir dentro de tu propio navegador. No hay servidor que reciba nada porque no hay servidor. Si quieres comprobarlo, la prueba es sencilla: carga esta página, desconecta el wifi y firma el documento igualmente. Funciona.
Por la misma razón tu firma tampoco se guarda, ni siquiera en la memoria de tu navegador. Es un dato personal delicado, y almacenarla para ahorrarte cinco segundos la próxima vez no compensa. Cada vez la dibujas de nuevo.
Qué le pasa al documento
El PDF no se convierte en imagen ni se vuelve a comprimir, que es el atajo habitual y el que estropea los documentos. Se abre el archivo original y se le añade la firma encima como un elemento más de la página. El texto sigue siendo texto: se puede seleccionar, copiar y buscar dentro, y las páginas que no has tocado quedan byte a byte como estaban.
Lo que sí conviene tener claro: la firma queda incrustada como una imagen dentro de la página, no como una capa que se pueda desactivar con un clic, pero cualquiera con un editor de PDF puede quitarla, igual que puede borrar cualquier otra cosa de un documento. Esa es exactamente la diferencia con una firma cualificada, que deja constancia criptográfica de si el archivo se ha tocado después de firmarse.
Preguntas frecuentes
¿Esta firma tiene validez legal?
Una firma dibujada sobre un PDF es lo que eIDAS llama firma electrónica simple. Tiene validez: la ley no la rechaza por ser electrónica. Pero es la de menor fuerza probatoria de las tres, porque no acredita por sí sola quién firmó ni que el documento no se haya cambiado después. Si alguien la discute en un juicio, demostrar que es auténtica te toca a ti. Sirve de sobra para el día a día; no sirve donde se exige firma cualificada.
¿Cuándo NO me vale esta firma?
Cuando la norma o la otra parte exigen firma electrónica cualificada, que es la única que la ley equipara a la manuscrita: trámites con la Administración, escrituras notariales, hipotecas, algunos contratos laborales y cualquier sitio donde te pidan certificado digital, Cl@ve o DNI electrónico. Para eso hace falta un certificado emitido por un prestador cualificado, no una imagen.
¿Se sube mi documento a algún servidor?
No. El PDF se abre, se dibuja y se vuelve a escribir dentro de tu propio navegador. No se envía a ninguna parte y nadie más puede verlo. Puedes desconectarte de internet después de cargar la página y la herramienta sigue funcionando. En un contrato esto no es un detalle: es la diferencia con casi todas las alternativas gratuitas.
¿Puedo firmar con el dedo en el móvil?
Sí. El recuadro acepta dedo, lápiz digital y ratón, y sale bastante mejor con el dedo en una pantalla táctil que con el ratón. Si la firma no te convence, bórrala y repítela las veces que haga falta.
¿Puedo poner la firma en cualquier página?
Sí. Pasa a la página que quieras con las flechas y pulsa «traer la firma a esta página». Después arrástrala a su sitio y ajusta el tamaño desde la esquina. También se mueve con las flechas del teclado cuando está seleccionada.
¿Se puede quitar la firma después?
La firma se escribe como una imagen dentro de la página, no como una capa que se desactive con un clic. Aun así, quien tenga un editor de PDF puede quitarla, igual que puede borrar cualquier otra cosa. Eso es justamente lo que distingue esta firma de una cualificada: la cualificada deja constancia criptográfica de si el documento se ha tocado después.
¿Funciona con PDF protegidos?
Si el PDF pide contraseña para abrirse, no. Y si tiene restricciones de edición tampoco se puede escribir en él. En los dos casos te lo decimos claramente en vez de darte un archivo roto. Quita la protección desde donde lo generaste y vuelve a intentarlo.
¿Pierde calidad el documento?
No. El PDF no se convierte a imagen ni se recomprime: se abre el original y se le añade la firma encima como un elemento más. El texto sigue siendo texto, se puede seleccionar y buscar, y el resto de páginas quedan exactamente igual.
¿Se guarda mi firma para la próxima vez?
No, y es a propósito. Tu firma es un dato personal delicado y no se guarda ni en el navegador. Cada vez tendrás que dibujarla de nuevo —son cinco segundos— y a cambio no queda almacenada en ningún sitio.